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reció en un mundo en el que las palabras y la
naturaleza estaban entrelazadas. Aprendió a leer a los
tres años mientras jugaba con su abuela a escribir los
nombres de las plantas con un palo sobre la tierra.
Alma Flor Ada, la conocida autora de libros infantiles,
nació en Camagüey, Cuba, en 1938, y pasó su infancia
en una finca rodeada de árboles, animales, nubes y
ríos: la Quinta Simoni que, según los vecinos, estaba
embrujada.
En ese magnífico escenario, Ada se compenetró
con la naturaleza y descubrió la magia de la literatura.
Pasaba largas horas sentada en la rama alta de un
árbol disfrutando de la belleza del paisaje y de la
compañía de un buen libro. Fue allí donde conoció
personalmente a la rana saltarina, a los divertidos
renacuajos, a las asustadizas tortugas y a los cincuenta
conejos que salvó tras una inundación. Años después,
muchos de estos animalitos saltarían como grandes
personajes en muchos de sus cuentos. Y de ese mismo
manantial de imaginación surgirían relatos como
El canto del mosquito, La sorpresa de Mamá Coneja
y
La lagartija y el sol.
La pasión por narrar cuentos la lleva en la sangre.
Viene de una familia en donde todos contaban
"MNB 'MPS "EB
22 | Hispanos en EE.UU.
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