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El viaje de Tatú
El silencioso grupo de armadillos caminaba rápida-
mente por la selva. La fuerte coraza formada por pequeñas
placas de hueso que cubrían su cuerpo y cabeza les daba el
aspecto de pequeños carros blindados parecidos a una cara-
vana de tanques de guerra del ejército.
Eran siete animales, de los llamados armadillos gigan-
tes, una especie muy rara que aún se encuentra en los
bosques tropicales del Amazonas. Se dirigían al Norte,
en busca de un nuevo lugar para vivir porque el bosque
donde habitaban estaba desapareciendo. Viajaban por la
noche y dormían durante el día. Todos eran machos, de
acuerdo con la costumbre que tienen los armadillos de
vivir juntos en madrigueras, como si fuera un club única-
mente de chicas o de chicos, que se juntan con su pareja
solo en el día de su boda.
Adelante caminaba el abuelo seguido por un tío solte-
rón, luego venía papá y seguían los cuatro pequeños armadi-
llos que, por coincidencia, habían nacido mellizos. Habrían